Códices miniados

Los códices miniados son libros manuscritos dibujados a mano y enriquecidos por los artistas con decoraciones y pinturas. Este término se suele aplicar a los manuscritos miniados medievales que están adornados e ilustrados de diferentes maneras. Las iluminaciones se llaman también miniaturas; el término procede del latín minium (minio), pigmento que se utilizaba antiguamente para marcar las letras iniciales del texto.

MATERIALES Y TÉCNICAS

Las pinturas para iluminar manuscritos estaban hechas con pigmentos de sustancias terrosas para los rojos, marrones o amarillos ocres. También podían proceder de residuos naturales de metales, o de minerales, como el lapislázuli para el azul. De los minerales metálicos se obtenían el azul y el verde. El blanco procedía de la cal, del plomo o de las cenizas de huesos de pájaros. El amarillo procedía del oropimente, un sulfato de arsénico, o del azafrán.

Una vez conseguidos los colores, se molían los pigmentos muy finos y se aplicaban al pergamino después de diluirlos en clara de huevo batida hasta que alcanzaban la fluidez necesaria para aplicarlos con el pincel.

HISTORIA

En la Europa medieval y en Oriente Próximo se escribieron numerosos tratados sobre la fabricación de pinturas. Durante la edad media la decoración de manuscritos estaba considerada como un arte mayor y los iluminadores decoraban sus códices de diferentes maneras.

Era frecuente que el libro se abriera con una página de alfombra (llamada así por sus dibujos abstractos que recuerdan una alfombra oriental) o con un retrato imaginario del autor del libro o de su patrocinador. Dentro del texto, las iniciales eran ampliadas y adornadas, unas veces con figuras y escenas, y otras veces eran zoomorfas.

En otros manuscritos, las columnas del texto aparecían rodeadas de orlas de ornamentación botánica, o los márgenes estaban cubiertos de alegres pájaros, animales y seres imaginarios. Algunos manuscritos bíblicos, históricos y literarios llevaban ilustraciones a toda página, ya fueran entremezcladas con el texto o bien todas juntas al principio.

Bibliografía:

http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_761567269/Manuscritos_miniados.html

http://www.bne.es/media/img/Image/actividades/fotos_actos/librohoras1.jpg

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3 comentarios

  1. gorkuss dijo:

    octubre 17, 2008 a 11:46 am

    00n de mierdaaa

  2. gorkus dijo:

    octubre 17, 2008 a 11:48 am

    cacacacacacacacacacacaca elfos silvanoselfos silvanoselfos silvanoselfos silvanoselfos silvanoselfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos elfos silvanos

  3. marzo 26, 2010 a 2:13 am

    [...] el sentido literal que en el simbólico. Por otra parte no hay que olvidar la gran movilidad de los códices miniados que los centros monásticos, por imperativos litúrgicos e intercambios constantes, hacía circular [...]


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